Archivos para junio, 2011


Barack Obama ha anunciado la retirada progresiva de Afganistán. Diez mil soldados para el próximo verano, 20.000 para finales de 2012. El resto, unos 70.000, lo harán en 2014. Todo al estilo de la que se produjo hace un año en Irak. Hablar de victoria parece muy arriesgado. Es cierto que Al Qaeda parece ya no tener un refugio desde donde planear atentados contra Occidente -uno de los objetivos de la misión inicial-. Pero los talibanes están cada vez más organizados, y es poco probable que el gobierno de Kabul sea capaz de asumir eficazmente la seguridad dentro de tres años.

Los aliados de la OTAN se van apuntando también a la retirada. Francia se ha puesto a rueda del anuncio de Barack Obama, y España iniciará el repliegue el año que viene. El panorama viene perfecto para desenterrar el viejo tópico de Afganistán como país indomable y vamos a ver cómo los imperios han intentado salir de ese atolladero.

Alejandro Magno se fue victorioso, sometió a las tribus de la región y continuó hacia la India. Pero allí no luchó una campaña épica como la que había hecho contra los persas. Encontró una resistencia feroz y sólo pudo doblegarla haciendo una campaña genocida. Un borrón en el historial mítico del Magno.

Los mongoles y árabes también tuvieron que emplearse a fondo y nunca pudieron considerarlo un territorio pacificado. En épocas más recientes, la peor retirada la tienen los británicos en la Primera Guerra Anglo-afgana (1839-1842), cuando 4.500 soldados de Su Graciosa Majestad fueron masacrados mientras se retiraban de Kabul (y los 12.000 civiles que les acompañaban). En esos años rusos y británicos pusieron en práctica el Gran Juego, y Afganistán era la pieza clave para llegar a la India (gran aspiración zarista), o para protegerla (en el caso del Imperio Británico).

Para ser justos, Londres también han tenido la retirada más victoriosa. Después de vencer en la segunda guerra anglo-afgana, el Imperio Británico consiguió dominar la política exterior afgana. A cambio, retiró sus tropas.

En el tercer asalto entre afganos y británicos (1919), fueron los primeros los que atacaron la frontera con India y consiguieron recuperar su independencia. Aunque Reino Unido obtuvo una victoria militar limitada, era un imperio agotado por la Primera Guerra Mundial y tuvo que aceptar perder sus antiguos privilegios.

Irónicamente la retirada de la OTAN y de EEUU puede ser calcada a la que hizo su viejo enemigo, la Unión Soviética. Tras una larga lucha (1979-1988/2001-2014), dejarán a un régimen amigo en Kabul (comunistas de Najibullah/Karzai) frente a una insurgencia determinada a conseguir la victoria (mujahideen/talibanes).

Hace unos meses leí que el conflicto más probable en el que la República Popular de China se podría ver envuelta no iba a ser ni en Corea del Norte ni en el estrecho de Taiwan, sino por las islas en el Mar de China Meridional. Perdón pero no recuerdo el link, y un buen rato en Google no me ha ayudado

Esta semana, China y Filipinas han movido barcos de guerra a la zona de las islas Spratleys, uno de los tantos archipiélago que se disputan todos los países de la región del Pacífico. En septiembre pasado, la marina de la República Popular capturó un barco vietnamita; y más al norte también se produjeron incidentes entre naves de Pekín y Tokyo.

Las aguas se han calentado desde hace días desde que Vietnam realizará unos ejercicios navales, y extendiera sus intenciones de hacer prospecciones en busca de hidrocarburos. Filipinas ha hecho trabajos de exploración semejantes. China ha visto estos movimientos como una amenaza para sus intereses, y se han producido algunos incidentes navales,

Como he comentado en otros lugares, el Mar de China Meridional es una zona muy sensible a un conflicto ya que por sus aguas navega una parte muy importante del comercio marítimo mundial.

Bien, por qué todos estos países se disputan unas islas que son poco más que rocas pequeñas en medio del mar. Primero de todo tenemos el archipiélago de las islas Spratley , 750 islotes, arrecifes y atolones, aunque sus aguas ocupan una superficie de unos 400.000 kilómetros cuadrados. Prácticamente no tienen habitantes, sólo hay unidades militares de los países que se las disputan: China, Filipinas, Brunei, Malasia, Taiwan y Vietnam. Pero tienen una enorme riqueza en hidrocarburos y recursos pesqueros, muy apetitosos para dejarlos de lado.

Las razones que eximen unos y otros son algo complejas de resumir. Pero a grandes rasgos se puede dibujar el siguiente panorama. China y Vietnam reclaman derechos históricos, los primeros se remontan a que su soberanía tiene 2.000 años de Historia; Hanoi niega este extremo, asegura que el Reino del Centro sólo intentó ejercer un verdadero dominio a partir de los años 40 del siglo XX. Los vietnamitas esgrimen que ellos dominaron las Spratley desde el siglo XVII y hasta la ocupación francesa. Taiwan se ha sumado a las reclamaciones como heredero de los derechos históricos chinos.

El otro gran actor que está especialmente activo es Filipinas que reclama derechos geográficos porque es el estado más cercano al archipiélago. Mientras que Malasia y Brunei alegan al derecho internacional marítimo para reclamar una parte como zona de explotación económica.

Tampoco hay que olvidar a otras islas como las Paracel, antiguamente propiedad de Vietnam, pero ocupadas militarmente por China en una guerra relámpago en 1974.

La ONU y Estados Unidos están atentos a la espiral de tensiones, apuestan por una solución dialogada. Pero Washington sigue muy de cerca cualquier gesto de “imperialismo chino”, y temen el desarrollo de una potente flota China. En este sentido, no es ningún secreto que la República Popular quiere proyectar su fuerza naval para proteger sus intereses.

¿Guerra a la vista? Parece poco probable, al menos de momento. Como he dicho la zona es sensible al comercio marítimo, por lo que sus efectos en la enconomía mundial serían devastadores. Pero lo cierto, es que China aumenta cada vez más su marina militar y los otros países (como se ha visto con las maniobras de Vietnam y el despliegue filipino), y el crecimiento de la presencia bélica de unos y otros siempre puede dar lugar a algún incidente armado que haga saltar la chispa.

Esta vez no ha sido ni Tíbet ni Xinjiang. La región autónoma de Mongolia Interior se ha rebelado contra las autoridades de Pekín. Ha sido esta semana y ha ocupado muy poco espacio en los medios, salvo algunas honrosas excepciones.

Un 17% de la población de la región es de etnia mongol y buena parte aún conserva su tradicional estilo de vida nómada. El gobierno chino en sus ansías de desarrollo extremo pone en peligro estas tradiciones creando parques eólicos en los pastos de los mongoles y con la explotación de yacimientos de tierras raras.

Como bien explicó ayer Josep Alay en una entrevista en Mapamundi del 8 de junio las causas de la revuelta hay que buscarlas en la desaparición de un disidente mongol Hada, tras su supuesta liberación en diciembre de 2010 después de una condena de 15 años por conspiración y la muerte de un mongol al ser arrolllado por un camión mientras protestaba por la presencia de una mina en una zona de pastos. El camionero era de etnia han (la mayoritaria en China) y actúan con total impunidad al saberse protegidos por las autoridades. Aunque Alay definió con esta contundencia la situación, las últimas informaciones apuntan a que el camionero habría sido condenado a muerte.

Como viene siendo habitual, Pekín ha prohibido el acceso a la zona y es muy difícil saber lo que está pasando desde finales de mayo cuando se produjo la muerte del pastor. De igual manera, la información vía Internet esta siendo censurada, ya sabemos que el gobierno chino es todo un maestro. Según la BBC ha muerto otro mongol y la presencia de fuerzas de seguridad es intimidatoria.

Bien, y ahora la pregunta del millón ¿Por qué la comunidad internacional no levanta la voz? Como viene siendo habitual, la respuesta amigos míos está en el subsuelo. Como he dicho y como apuntó Alay en la entrevista, Mongolia Interior es rica en tierras raras. Estas materias primas además de tener un espacio propio en la tabla periódica de los elementos son fundamentales para el desarrollo de las baterías de nuestros teléfonos móviles, reproductores MP3, videoconsolas portátiles,…

Por último también está la cuestión de la energía. No, por una vez las petroleras no son las malas de la película. Mongolia Interior tiene una geografía perfecta para el desarrollo de la energía eólica con grandes llanuras y desiertos. Esto ha hecho que la República Popular haya fomentado la entrada de compañías de este tipo para intentar reducir su dependencia del petróleo. Las empresas instalan sus aerogeneradores sin importarles mucho si afectan a los pastos de los nómadas mongoles. En la citada entrevista, Alay señala como a una de las principales responsables de esta política de dudosa moralidad a Gamesa, empresa española y sus negocios en China suponen un tercio de sus beneficios.